Dios te conoce, Dios te ama

 

A veces se siente que la vida no tiene propósito y que no tenemos la capacidad de conocer la verdad, o aún si hay una verdad. Pero hay esperanza, hay esperanza en la Palabra de Dios. Hay esperanza para nosotros que vence el vacío. Hay un solo nombre que nos puede dar conocimiento eterno y verdadero que sobrepasa el universo: el nombre de Jesús. ¿Por qué Jesús? Él es la imagen del Dios invisible, la única persona que vino del cielo a este mundo para darnos un conocimiento eterno; conocimiento acerca de Dios, la razón de nuestro ser, y de lo que dice Dios a este mundo. No solamente eso, pero vino para salvarnos y reconciliarnos a Dios por su muerte en la cruz. Él es el salvador de todo el mundo, la mano de Dios, alcanzando a toda alma de sus criaturas amadas.

Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo. A este lo designó heredero de todo, y por medio de él hizo el universo. El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas.
— Hebreos 1: 1-3 (Nueva Version Internacional)

El Espíritu de Dios sopló por el profeta Isaías siglos antes de la vida de Jesús acerca una persona que llevara el pecado y la transgresión del pueblo Israel, y todo el mundo. Aquí está revelado el misterio de la inmutabilidad del amor eterno de Dios por Su pueblo escogido, Israel, y por todo el mundo. Esto es el evangelio.

¿Quién ha creído a nuestro mensaje
y a quién se le ha revelado el poder del Señor?
Creció en su presencia como vástago tierno,
como raíz de tierra seca.

No había en él belleza ni majestad alguna;
su aspecto no era atractivo
y nada en su apariencia lo hacía deseable.

Despreciado y rechazado por los hombres,
varón de dolores, hecho para el sufrimiento.
Todos evitaban mirarlo;
fue despreciado, y no lo estimamos.

Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades
y soportó nuestros dolores,
pero nosotros lo consideramos herido,
golpeado por Dios, y humillado.

Él fue traspasado por nuestras rebeliones,
y molido por nuestras iniquidades;
sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz,
y gracias a sus heridas fuimos sanados.

Todos andábamos perdidos, como ovejas;
cada uno seguía su propio camino,
pero el Señor hizo recaer sobre él
la iniquidad de todos nosotros.

Maltratado y humillado,
ni siquiera abrió su boca;
como cordero, fue llevado al matadero;
como oveja, enmudeció ante su trasquilador;
y ni siquiera abrió su boca.

Después de aprehenderlo y juzgarlo, le dieron muerte;
nadie se preocupó de su descendencia.
Fue arrancado de la tierra de los vivientes,
y golpeado por la transgresión de mi pueblo.

Se le asignó un sepulcro con los malvados,
y murió entre los malhechores,
aunque nunca cometió violencia alguna,
ni hubo engaño en su boca.

Pero el Señor quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir,
y, como él ofreció su vida en expiación,
verá su descendencia y prolongará sus días,
y llevará a cabo la voluntad del Señor.

Después de su sufrimiento,
verá la luz y quedará satisfecho;
por su conocimiento
mi siervo justo justificará a muchos,
y cargará con las iniquidades de ellos.

Por lo tanto, le daré un puesto entre los grandes,
y repartirá el botín con los fuertes,
porque derramó su vida hasta la muerte,
y fue contado entre los transgresores.

Cargó con el pecado de muchos,
e intercedió por los pecadores.
— Isaías 53 (Nueva Versión Internacional)

Sacar a la luz en todo el mundo este nombre divino, que trae vida eterna a toda alma que confía en ello, es nuestro propósito. Esta es nuestra intención para este sitio, para que sepas el mensaje que Jesucristo murió por tus pecados en la cruz para salvarte por amor de ti cuando esa fue la única manera para ti a ser reconciliado a Dios. Queremos compartir contigo que la fe en Jesús, el arrepentimiento a su cruz a regresar a Dios, es la única salvación por tu alma. La revelación y la profundidad de su amor por ti es lo que has buscado, y es lo que necesitamos todos nosotros. El evangelio de hecho es alegría por todo el mundo. No importa si eres judío o no judío, no necesitas ser avergonzado por creer en él, porque es la voz de Dios que te llama a él, no importa lo que dice el hombre. Es una decisión personal; cada uno de nosotros decide por nuestros mismos.

Sepan, pues, todos ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre está aquí delante de ustedes, sano gracias al nombre de Jesucristo de Nazaret, crucificado por ustedes, pero resucitado por Dios. Jesucristo es
»“la piedra que desecharon ustedes los constructores,
y que ha llegado a ser la piedra angular”.
De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos».
— Hechos 4: 10-12 (Nueva Versión Internacional)

Por el pueblo de Israel Dios se manifestó y habló a su creación, y puso en moción un plan para revelarse a toda la humanidad por medio de Israel, y esa revelación es la persona de Jesús, que no solo salva a su pueblo Israel, sino a toda el mundo. Su sangre consagró un nuevo pacto de Dios con Israel, basado en el sacrificio y la fe, él es el cordero de Dios que quita el pecado de Israel y todo el mundo. Dios dijo a Su siervo profetizado, que es el Mesías:

«No es gran cosa que seas mi siervo,
ni que restaures a las tribus de Jacob,
ni que hagas volver a los de Israel,
a quienes he preservado.
Yo te pongo ahora como luz para las naciones,
a fin de que lleves mi salvación
hasta los confines de la tierra».
— Isaías 49: 6 (Nueva Versión Internacional)

Y además:

»Este es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel —afirma el Señor—: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano: “¡Conoce al Señor!”, porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán —afirma el Señor—. Yo les perdonaré su iniquidad, y nunca más me acordaré de sus pecados».
— Jeremías 31: 33-34 (Nueva Versión Internacional)

En la noche en que él fue capturado antes su crucifixión, Jesús ensañó que lo que iba a suceder fue por el perdón de pecados, un nuevo pacto. Aquella noche fue la noche de la Pascua, que recuerda al pueblo de Israel de la salvación de la esclavitud en Egipto. Moisés ordenó que mataren un cordero y pusieren su sangre sobre su puerta para que sobrepasara la muerte. La sangre de Jesús es lo que atona para nuestro pecado, y que nos da la salvación, si la aceptamos. En la misma manera, Dios iba a instituir un nuevo pacto por la sangre del Mesías con Israel. Si eres judío, creer en Jesús no es abandonar tu pueblo o identidad, mas es acercar a tu Dios, el Dios de tus padres Abraham, Isaac, y Jacob, por una puerta y revelación viviente. Solo hay que contestar en fe, en la misma manera de tu padre Abraham.

Mientras comían, Jesús tomó pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciéndoles:
—Tomen y coman; esto es mi cuerpo.
Después tomó la copa, dio gracias, y se la ofreció diciéndoles:
—Beban de ella todos ustedes. Esto es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos para el perdón de pecados.
— Mateo 26: 26-28 (Nueva Versión Internacional)

Al ver en la carne al Mesías, y su obra de salvación delante de sus ojos, los discípulos de Jesús reconocieron el plan de Dios para Israel y el mundo, y salieron por todas partes predicando sobre lo que ellos habían visto, por el poder del Espíritu Santo.

Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados —les contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo. En efecto, la promesa es para ustedes, para sus hijos y para todos los extranjeros, es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar.
— Hechos 2:38-39 (Nueva Versión Internacional)

La voz de verdad y amor te está llamando...la voz de Jesús. Acércate a él en fe con una oración sencillo y honesta, reconociendo tu pecado y recibiendo la gracia y salvación de Dios en Jesús por la fe. Si quieres más información sobre lo que es seguir a Cristo, o tienes más dudas, por favor, conéctate con nosotros. Nos encantaría hablar, andar, y orar contigo. No estás solo. En la Biblia encontramos verdad, paz, y promesas que vienen de un Dios viviente. La resurrección de Jesús entre los muertos no es un mito o una mera historia que contamos; nos da vida y poder hoy y por siempre. Lee la Biblia y descubre las riquezas de conocimiento que Dios te quiere regalar.

¿Qué afirma entonces? «La palabra está cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón». Esta es la palabra de fe que predicamos: que, si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo. Así dice la Escritura: «Todo el que confíe en él no será jamás defraudado». No hay diferencia entre judíos y gentiles, pues el mismo Señor es Señor de todos y bendice abundantemente a cuantos lo invocan, porque «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo»
— Romanos 10: 8-13 (Nueva Version Internacional)

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